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El empleo de desfibriladores evitaría 500 muertes súbitas cada año en Navarra
Los expertos aconsejan ubicarlos en instalaciones deportivas, colegios y empresas así como en centros comerciales y de ocio

"Si una persona sufre una muerte súbita, la disponibilidad de un desfibrilador automático le puede salvar la vida, si no inevitablemente morirá".

pamplona. Josep Brugada, uno de los mayores especialistas del mundo en muerte súbita, es categórico sobre la conveniencia de que estos aparatos, imprescindibles para devolver la vida a los pacientes que han sufrido una parada cardiaca, se instalen en todos los espacios de Navarra donde se concentran personas, como instalaciones deportivas, colegios, centros comerciales, cines o empresas. Este experto en cardiología, ex presidente de la Sociedad Europea de Arritmias Cardiacas, es el director científico del Proyecto Salvavidas, una iniciativa tras la que se encuentran profesionales sanitarios de Navarra y la CAV. La finalidad de este proyecto, que arrancó en enero, es reducir los paros cardiacos y las muerte súbitas, unas mil al año en Navarra, un objetivo que se conseguiría, según sus promotores, con la instalación de desfibriladores semiautomáticos en todos los lugares por donde transiten más de cien personas al día y con la popularización de los conocimientos de primeros auxilios.

"Este aparato puede salvar la vida a personas que de otro modo morirán. Su instalación debería ser casi obligatoria", sostiene Brugada sobre un aparato cuya misión es "resetear un corazón con descargas eléctricas cuando ha dejado de bombear para ponerlo de nuevo en marcha", explica el enfermero navarro Francisco Javier Bueno, director de formación del proyecto, que ofrece la posibilidad de conseguir el aparato y la formación para manejarlo gratis a través de la venta de pulseras diseñadas por Kukuxumusu.

"El Proyecto Salvavidas nace de la inquietud de profesionales de enfermería con labor docente y experiencia en servicios de urgencias extrahospitalarias. Llevamos años luchando porque el personal no sanitario tenga unos conocimientos mínimos sobre técnicas de recuperación cardiopulmonar, que se deberían aprender en el colegio, y pierda el miedo al uso de desfibriladores semiautomáticos. Existe un gran desconocimiento sobre estas cuestiones y no se ha hecho llegar suficientemente a la opinión pública esta información", lamenta Bueno.

deportistas "En los últimos años hemos visto casos espectaculares de personas jóvenes aparentemente sanas y deportistas, muchos de ellos de éxito, que han sufrido muerte súbita, lo que ha impactado y ha hecho preguntarse a la sociedad cómo es posible que se den estos casos entre personas con entrenamiento y control médico y, sobre todo, como es posible que finalmente fallezcan", expone Brugada. El especialista recuerda el caso contrario, el de un futbolista del Salamanca, Miguel García, que en octubre del pasado año sufrió una parada cardiaca -"estuvo entre 15 y 25 segundos muerto", señaló entonces José Ignacio Garrido, médico del club charro-, de la que se recuperó gracias a las maniobras de resucitación cardiopulmonar y al uso del desfibrilador. "Esta persona se ha reincorporado a la vida normal y es un caso evidente de una muerte súbita que se evitó". Brugada defiende que este tipo de casos se pueden esquivar. ¿Cómo? "Con controles y medidas correctoras, pero también haciendo que el paciente tenga en su entorno el único elemento que puede hacerle recuperar la vida, un desfibrilador, si no disponemos de uno inevitablemente morirá", advierte el cardiólogo, sobre un aparato que puede reducir a la mitad las muertes súbitas.

Los impulsores del Proyecto Salvavidas han ideado una imaginativa forma de conseguir que cualquier institución que se plantee poner a disposición de sus usuarios estos dispositivos casi milagrosos, no deje de hacerlo por razones económicas. "Lo único que debe hacer es ponerse en contacto con nosotros para cursar la petición y le enviaremos un lote de pulseras, con el dinero que obtenga de su venta, a 3 euros cada una, financiará el aparato y la formación para manejarlo, que en el caso de Navarra es obligatoria", precisa Bueno. La Comunidad Foral, de hecho, fue una de las pioneras en el regular, en 2002, el uso de desfibriladores por personal no médico. "El Proyecto Salvavidas es extraordinario por su sencillez: no se trata de vender aparatos sino de un acto solidario que consiste en vender un cupo de pulseras y a cambio se regala el desfibrilador y la formación. Esto convierte la prevención de la muerte súbita en un proyecto de todos", destaca Brugada, quien subraya la sencillez de manejo del aparato. "Lo puede utilizar un niño, sólo hay que encenderlo, colocar las palas en el pecho y seguir las instrucciones".

actuar en cinco minutos El director de formación del proyecto, proveedor de los desfibriladores destinados a equipos de fútbol de 2ªB, subraya que la conveniencia de que estén disponibles en lugares como colegios, supermercados, cines, estaciones de tren, aeropuertos y, sobre todo, centros deportivos -sólo en Navarra las entidades deportivas y de ocio reúnen 75.000 socios- viene dada por la necesidad de actuar con premura en caso de parada cardiaca. "Hay que hacerlo antes de los cuatro o cinco primeros minutos por eso es importante iniciar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar y utilizar el desfibrilador si es necesario. La llegada de la ambulancia no se suele producir antes de 10 o 15 minutos y para entonces poco pueden hacer los sanitarios porque el paciente ha fallecido o si consiguen que sobreviva sufrirá daños cerebrales. Si el desfibrilador se utilizara en los primeros minutos la mitad de los pacientes se salvaría", expone el responsable del proyecto, que en cuatro meses ya ha colocado 80 packs de aparatos en todo el Estado.

Bueno considera que aunque el dispositivo sólo pueda ser utilizado por personas formadas para ello, coincide con Brugada en que debe estar tan extendido como los extintores. "Si hay un incendio, el extintor puede ser utilizado por quien sepa hacerlo, pero si no hay extintor ni siquiera existe tal posibilidad", ejemplifica el responsable de formación del proyecto, una iniciativa que no tiene ánimo de lucro. "En Mónaco están en la calle y en Gerona se han instalado 700 para ver cómo responde la población. En Navarra, sin embargo, la situación es mejorable", expone. Así, en la Comunidad Foral unos 450 pacientes que sufren infarto de miocardio fallecen cada año de muerte súbita antes de llegar al hospital.

"Esto es como un seguro, es mejor no tener que usarlo, pero hay que tenerlo. Es terrible que a un deportista, cliente o empleado le dé un paro cardiaco y no sobreviva por no contar con un aparato que cuesta unos 1.200 euros".

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Proyecto Salvavidas

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