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Cómo salvar una vida en un espacio cardioprotegido
La Asociación de Urgencias y Emergencias (Asurem) asegura que cualquier persona puede aprender a manejar un desfibrilador y rescatar de una muerte súbita a otra

odos podemos salvar una vida’ asegura el lema del Proyecto Salvavidas que apadrina la Asociación de Urgencias y Emergencias de Melilla (Asurem). A través de las ventas de unas pulseras muy graciosas diseñadas por la marcha Kukuxumusu, entidades de todo tipo pueden obtener un desfibrilador y convertir su lugar de trabajo en un espacio cardioprotegido. Esta campaña es tan sencilla para las entidades que deseen llevarla a cabo que en el año que tiene de vida el proyecto se han sumado más de 1.000, entre federaciones deportivas, clubes, empresas y organismos públicos, ya lo han puesto en marcha. Asurem destacó que las principales áreas donde se va a realizar hincapié en Melilla para que decidan apostar por este proyecto serán el deporte y la educación.
Se trata de un proyecto sanitario de interés europeo en prevención de la muerte súbita por paro cardiaco. Esta asociación se sumó en el mes de noviembre y ya lo han llevado a cabo en la Unión Deportiva Melilla y en el campo de golf de la ciudad. Están manteniendo contactos con otras entidades de la ciudad para poner el Proyecto Salvavida en estos espacios, como asociaciones de vecinos. Incluso, esta entidad se entrevistó hace unas semanas con el director provincial de Educación, José Manuel Calzado, para presentarle este programa de creación de lugares seguros que se puede emprender en los centros docentes de la ciudad.
También la Asociación Unificada de la Guardia Civil se ha interesado por este programa salvavidas y Asurem se reunirá estos días con los delegados para plantearles los detalles.
Con los espacios cardioprotegidos se pueden evitar más de 6.000 muertes al año, según indicó el presidente de esta asociación, Kamal Bagdad Haddu. De esta forma, comentó que la muerte súbita es la causa de muerte más frecuente en España y que se producen al año una media de 25.000 por esta causa.
No obstante, uno de los datos más llamativos es que en el 75% de los casos había alguien delante y si hubiera sabido utilizar un desfibrilador se podrían haber evitado parte de ellas. De ahí la importancia de que este proyecto llegue a todos las empresas y entidades de Melilla y que la sociedad en su conjunto se forme en cuanto a las maniobras de reanimación y el uso del desfibrilador.
¿Cómo se consigue que Proyecto Salvavidas esté en nuestros centros de trabajo o de ocio? Asurem facilita todo el material con el que conseguir la financiación del desfibrilador, es decir, 1.000 pulseras de Kukuchumuchu, trípticos, pósters y todo tipo de publicidad. El objetivo es que con los tres euros de la venta de cada pulsera se financie este aparato. Además, esta entidad proporcionaría el curso a los empleados o componentes de estas entidades para manejar este desfibrilador y aprender las maniobras de reanimación.
De esta forma, Bagdad Haddu señaló lo sencillo que es para cualquier empresa o asociación instalar este proyecto sin coste añadido por incorporarlo.
El presidente de Asurem apuntó que en Andalucía ya es obligatorio que en todos los espacios públicos no sanitarios haya un desfibrilador, por lo que espera que Melilla se sume a esta iniciativa cuanto antes.

El Proyecto Calamar

Bagdad Haddu explicó que hace unas semanas estuvo en Pamplona en la presentación del Proyecto Calamar, es decir, un programa formativo destinado a los colegios e institutos en los que se acerca el Proyecto Salvavidas a los alumnos. El presidente de Asurem lo comentó como un ejemplo de cómo en un centro con 1.000 alumnos se vendieron 2.000 pulseras en dos días y eso hizo que su colegio pasara a ser un espacio cardioprotegido.
Cada año se detectan más casos de muerte súbita en los colegios e institutos y por ello, Bagdad Haddú destacó la importancia de que haya desfibriladores en estos espacios educativos y que los niños sepan cómo actuar ante estos casos. Así, resolvió que un niño de doce años puede hacerse cargo perfectamente del uso de este aparato de reanimación tras una charla formativa de cuatro horas.
Otra de las ventajas del Proyecto Calamar es que el dinero que sobra de la compra del desfibrilador se destina a las actividades extraescolares de los centros docentes o a los viajes de fin de curso de sus alumnos.
Para llegar a los más pequeños de los colegios, se pone en marcha el cardioaerobic que consiste en realizar actividad física mezclada con las maniobras de reanimación. Así, los que se interesen por este proyecto reciben diferentes diplomas, como son el calamar de bronce, de plata o de oro.
El interés por realizar este programa en las escuelas se está extendiendo a toda Europa, según indicó Bagdad Haddu.

Educación sanitaria

Asurem continuará este año con la campaña de educación sanitaria destinado a los colectivos más desfavorecidos de la sociedad, como las personas en riesgo de exclusión social.
Se está trabajando con otras asociaciones españolas y con la Federación Nacional en proyectos de todo tipo según indicó Bagdad Haddu, desde educación sanitaria en Ecuador a la posibilidad de llevar este mismo programa formativo a Marruecos. Aunque como esta entidad no cuenta con financiación o subvención externa, limita sus actividades al presupuesto con el que cuenta a través de sus socios.

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