Lepra, una enfermedad que continua presente desde hace 4 mil años

La enfermedad de Hansen más conocida como lepra es una enfermedad infectocontagiosa producido por una bacteria de tipo bacilífera llama Mycobacterium leprae.

Introducción

La enfermedad de Hansen más conocida como lepra es una enfermedad infectocontagiosa producido por una bacteria de tipo bacilífera llama Mycobacterium leprae. Es una enfermedad que afecta principalmente al sistema nervioso periférico, la piel, las vías respiratorias y el sistema ocular. A día de hoy es una enfermedad que tiene cura siempre y cuando se detecte en las primeras fases a fin de evitar la muerte y discapacidad, aunque en la antigüedad era una de las causas de mortalidad.

A nivel histórico la lepra ha sido una enfermedad muy antigua en el que los enfermos se les recluían en las leproserías y con frecuencia eran repudiados por la sociedad por miedo al contagio. Un punto de inflexión en el manejo de esta patología fue en la década de 1940 cuandose desarrolló un fármaco llamado “dapsona”.

Era un tratamiento crónico o durante muchos años por lo que dificultaba la adherencia al tratamiento. El problema apareció en torno a 1960 cuando el Mycobacterium Leprae desarrolló una fármaco resistencia por lo que hubo que volver a desarrollar nuevos fármacos. Fue entonces cuando se descubrió la rifampicina y la clofazimina que permitieron volver a tratar efectivamente esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud en 1981 recomendó el tratamiento multimedicamentoso con dapsona, clofazimina y rifampicina con una duración entre 6 y 12 meses en función del tipo de bacilo. Este tratamiento permite curar al paciente y exterminar el Mycobacterym Leprae.

Aunque desde el año 2000 la lepra no está considerara como un problema de salud pública, actualmente la Organización Mundial de la Salud ofrece tratamiento gratuito a todo aquel paciente con lepra.

Transmisión, clínica, diagnóstico y tratamiento

El bacilo Mycobacterium Leprae se reproduce muy lentamente, de ahí que el periodo de incubación pueda llegar a ser de hasta cinco años, provocando que la sintomatología pueda tardar en aparecer hasta un año e incluso veinte en los casos más lentos. Esto puede dificultar donde y cuando se pudo contraer la enfermedad.

Un alto porcentaje de las personas que entran en contacto con el bacilo no llegan a desarrollar la enfermedad ya que el sistema inmunitario es capaz de hacer frente a la infección.

La manera de transmisión de la enfermedad de Hansen es mediante las gotitas de Flügge (las gotitas que se diseminan al toser o hablar) cuando una persona está contagiada o por el contacto con líquidos corporales de una persona infectada.

El cuadro clínico cursa con lesiones cutáneas que presentan un cambio de coloración en la piel, disminución de la sensibilidad y/o dolor al tacto o al calor en las zonas afectadas. Estas lesiones pueden tardar hasta meses en cicatrizar.

A nivel musculoesquelético el paciente suele presentar debilidad muscular o disminución de la sensibilidad en las extremidades.

Para el diagnóstico de la enfermedad se suele tomar una muestra de la lesión de la piel bien por la técnica de biopsia o por raspado. Existe una prueba llamada lepromina que está indicada para diferenciar el tipo de lepra (si es de tipo tuberculoide o lepromatosa).

La tipología de la enfermedad nos va a dar diferente sintomatología y curso de la enfermedad. Así en la tuberculoide se caracteriza porque existen grandes lesiones cutáneas y a nivel celular presentan una gran carga de linfocitos pero poca carga bacteriana. En la de tipo lepromatosa se originan grandes nódulos en la piel que van a provocar deformaciones y posterior destrucción de tejidos como cartílagos en orejas y nariz. Se produce una afectación a nivel nervioso que puede provocar pérdidas sensoriales.

El manejo de esta enfermedad como ya se ha indicado anteriormente consiste en antibioterapia siendo los fármacos más utilizados, los tres anteriores descritos, aunque también puede utilizarse otro tipo de antibióticos como fluoroquinolonas o macrólidos. Se pueden asociar otros fármacos para el control de la inflación que la enfermedad provoca como el ácido acetilsalicílico, o algún corticoide como la prednisona.

Es fundamental un tratamiento precoz para evitar no tanto la muerte sino las complicaciones a largo plazo que puedan causar dependencia. Estas complicaciones podrían ser debilidad muscular crónica, y daños neurológicos en extremidades que conlleven a una pérdida de la sensibilidad así también como las afectaciones permanentes en la piel y en los ojos.

En los últimos datos, se reflejan que en 2017 se registraron 211.009 casos de lepra a nivel mundial según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Bibliografia

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Medlineplus.gov. Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU. [Internet] Enciclopedia médica. [actualizado 27 sep 2017, citado 9 ene 2020]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001347.htm


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